25 abril 2008

escribir, vivir, soñar y leer. siempre leer.

escribir. tengo un escritor viviendo en mí. mi mente es tan laberíntica como cualquier obra de ficción. es la más entretenida. nunca sé con qué me va a sorprender al girar la página. escritora en potencia.
y quizá es sólo para que alguien me lea. paraque alguien me explique, como yo, tratando de leer en el libro que cada uno es. la vida es literatura. hasta en cada acto cotidiano me escribo, me reinvento. me descubro y me creo. soy varios personajes, como si Dios me estuviera aún amasando. y la tarea es imposible, es infinita. pero me obstino. y leo textos crípticos. parecen los más intereantes. a veces sólo es simulación. otras, sólo vacío.
pero en raras ocasiones encuentras otros lectores, otros escritores. que leen. que te dan otra pincelada, para continuar con la creación. que te engañan y te hacen creer que habrá un final en el que las dudas se resolverán y veremos ese rostro borgiano, pero el nuestro. otras veces, aún mejores, esos lectores también escriben. son materia activa de la vida. ella no corre por encima suyo sino que la moldean. son idealistas, que es lo menos que se puede ser.
somo jóvenes, qué carajo! debemos soñar.

22 abril 2008

voy a mantenerme en silencio. como un búho nocturno. y en el día observaré. es la manera más inteligente de aprender. mantendré mis labios uno junto al otro y, cuando ya lo haya entendido todo, seguiré callada. la costumbre se habrá convertido en mi rito pero sentiré la placentera tranquilidad del silencio.

17 abril 2008

misticismo ateo

Sólo hay una cosa que no necesita de la razón y ésta es la verdad.
La sencilla, se siente, arrebatadora, en un punto físico variable: unas veces es justo en el centro de lo que suponemos nuestro cerebro, otras, en el estómago. Un dolor agudo y reconfortante. Un pinchazo apasionado que nos recuerda que estamos vivos.
Esa verdad se experimenta, creo yo, con la belleza, gracias a ella y sólo con ella, aunque se disfrace con dispares máscaras.
Es una belleza personal, de modo que no existen barreras acerca de la verdad intuída mientras se sienta sinceramente como tal.
Cuando un cuadro de Caravaggio, de Van Gogh o de Schiele me obligan a permanecer frente a ellos infinitamente, en un trance cercano al lloro de felicidad, no es locura, no, es que he sentido la verdad que ellos contenía, su íntima belleza.

Si al caminar por ciertas calles de Londres o ver el sol reflejado en las paredes de Big Ben creo sentir que ese momento ha sido absolutamente mío, intensamente completo, es porque lo que me rodea es real, más bello de lo que nuca las palabras dirán pero verdadero.
En los momentos en que mis ojos recorren un poema y tras su finalización, cuando las palabras empapan todos mis sentidos, creo intuir que existen verdades flotando por todo mi cuerpo, que la belleza, por ello mismo, me ha invadido y que la realidad me sobrepasa pero, a la vez, me completa.
Pero lo mismo puede ocurrir diariamente con los objetos más triviales o los sentimientos más profundos que con los más cercanos compartimos.
Esos breves instantes, de dolor, de iluminación y de impagable belleza son los únicos en que creo que sí, que pueden existir otras realidades. Realidades no esotéricas ni mágicas stricto sensu, pero sí maravillosas si nos dejamos vivirlas, porque son, en realidad, nada más que la vida que nos rodea experimentada al máximo, en su total intensidad, como si nos fuera otorgada y revelada en un instante sólo a nosotros con el fin de que entendamos que somos nosotros los que podemos crear la la belleza y, lo mejor de todo, poseerla.


En fin, me estoy dando cuenta, mientras escribo que, en realidad, no existen palabras para expresar esas sensaciones, que no son comunicables, antes que nada porque son totalmente únicas y personales. Sin embargo, si alguien en algún momento ha sentido una corriente de energía similar, podrá, cuando otro, como yo en este caso, trate de explicarle esa experiencia mágica, recordar vagamente lo que una vez experimentó, entenderlo en cierto modo y sentirse un milímetro más cercano del espíritu del narrador, intuyéndolo.

16 abril 2008

dos apuntes literarios

Cuando las horas del día se quedan cortas, lo que suele ocurrir es que uno se arrepiente por la mañana de lo que no debió hacer a la noche. Hoy yo me he perdido con dos descubrimientos felices y literarios que quizá alegren a alguien si pasa por aquí:

1) Pessoa. Nuevo talento para la lista de de autores a explorar. Portugués. He seleccionado dos de sus más "racionales" composiciones. Parece que uno de volteretas al leerlo.


AUTOPSICOGRAFÍA


El poeta es un fingidor.

Finge tan completamente

Que hasta finge que es dolor

El dolor que de veras siente.



Y quienes leen lo que escribe,

Sienten, en el dolor leído,

No los dos que el poeta vive

Sino aquél que no han tenido.



Y así va por su camino,

Distrayendo a la razón,

Ese tren sin real destino

Que se llama corazón



TENGO TANTO SENTIMIENTO...


Tengo tanto sentimiento

que es frecuente persuadirme

de que soy sentimental,

mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento

que yo no sentí al final.



Tenemos, quienes vivimos,

una vida que es vivida

y otra vida que es pensada,

y la única en que existimos

es la que está dividida

entre la cierta y la errada.



Mas a cuál de verdadera

o errada el nombre conviene

nadie lo sabrá explicar;

y vivimos de manera

que la vida que uno tiene

es la que él se ha de pensar.

2) En la magnífica entrevista de Joaquin Soler Serrano a Borges, estupenda por el argentino y a pesar del moderador, señala "el maestro" (es así como lo apela el baboso de Joaquín) que está sólo en su preferencia de la segunda parte del Quijote. Es una tontería, pero coincidencias así me hacen un pelín más estúpidamente feliz.

10 abril 2008

a esa gente

solo veintitres años y mi vida ya ha tenido dos siglos de oro.
uno fue en quinto de primaria, con unos amigos en el colegio jugábamos a detectives, nos reíamos mucho e incluso apareció un cómic, pésimo, producto de mi vena fracasada de dibujante, en el que se narraba nuestra historia. nostalgias de una.
el segundo lo estoy viviendo ahora. no necesito distanciarme de él para tener la seguridad, de esas que que dan las iluminaciones instintivas y fugaces, y saberlo con certeza. quizá sea porque se trata de un periodo de inminentes y seguros cambios. quizá se trate por toda esa gente que cada día más está más cerca de mí. por los amigos. los que son de verdad. los que yo siento así. aquella gente que he elegido, que me han elegido y me soportan, a pesar de que no me se las capitales, ni los nombres de las calles, ni calcular los metros cuadrados de una habitación, que cambio los nombres de las cosas y veo las películas sólo si salen hombres guapos. que me entienden y me escuchan. con ellos no necesito más que tiempo. y, a falta de él, lo inventamos. o hablamos más deprisa. o nos entendemos con dos palabras. o ni hacen falta las mismas porque, por un extraño método secreto que hemos desarrollado, nos comprendemos con sólo mirarnos. es más, en la distancia, lo sé, nos seguimos intuyendo.
hoy me he asustado. he pensado: nos estamos convirtiendo en seres sobrenaturales, increíbles, pero ellos mucho más que yo. creo que empiezan a brillar. cuando no los veo, los llevo conmigo, imagino que están aquí, a mi vera (si, se llama paranoia en algunas culturas, no la mía) y con su bondad, su sinceridad e inigualable amistad iluminan esta edad con un dorado sin igual.

25 marzo 2008

un fallo

lo que más miedo da es el fallo. en el momento en que somos conscientes de nuestra falibilidad, nos desmoronamos.

la enfermedad duele en sí, no porque recordemos cuando estuvimos sanos, no, eso es parcialmente falso. lo que ocurre es que un dolor nos conduce a presentir que vamos deteriorándonos, que nosotros, como los objetos que nos rodean, cogemos mugre, nos agrietamos, nos oxidamos, caducamos. Convenimos entonces en que un día más o menos futuro nos habrá vencido el tiempo, y la pesadumbre que esa certeza nos produce duele más que el pinzamiento en el músculo, el esguince, la arruga en la comisura del labio, la caries o el lumbago.

poco a poco, conforme crecemos, vamos descubriendo que el riesgo de perder es más alto de lo que creíamos. y aunque en ocasiones no sea como en una carrera que sólo gana uno, ni ocurra como con la lotería, que cae siempre en manos desconocidas, sabemos que las esperanzas puestas en triunfar pueden demostrarnos que no somos omnipotentes.
estudiamos para un examen y nos sale mal. apostamos por una amistad y nos responden con indiferencia. abrimos nuestro corazón y se nos habla del tiempo. creemos estar enamorándonos de una persona especial y resulta no ser más que un mediocre necio.

sin embargo, no creo ver en todo ello nada gris, sombrío o entristecedor. al contrario, pienso que es en nuestras debilidades en lo que nos reconocemos como iguales. gracias a ellas vivimos juntos, nos apoyamos y nos queremos, porque ¿qué hay de meritorio en ser perfecto?
lo bello reside en la fuerza con la que aceptamos, superamos y compartimos nuestras fallas.
nuestra falibilidad, en resumen, nos reconoce como humanos a los ojos del otro, nos acerca de manera natural, permite que no estemos solos.

21 marzo 2008

crecer o madurar

de repente me he ado cuenta de que ya no hace falta esperar más.
toda la vida (hasta hoy) pensando: "cuando sea mayor...", o preguntándome: "¿y como será en mi caso, cuando yo forme parte del mundo de los adultos?"
Y de repente, como en un fogonazo iluminador, me he dado cuenta: yo ya pertenezco a ese mundo. Yo ya soy mayor.
Lo más asombroso de ello es que sigo siendo, a la vez, joven, pequeña, incluso un infante. Porque no cambiamos apenas: seguimos siendo igual de inseguros, igual de risibles y entrañables, seguimos comportándonos egoístamente, seguimos peleando como en la escuela, seguimos enamorándonos como en la guardería, seguimos esperando de nuestro amigo que esté allí siempre, pegado al teléfono para cualquier imprevisto que nos surja, y siempre seguiremos así, tratando de aparentar un poco lo que nos gustaría que los demás vieran en nosotos. Porque lo único esencial que cambia es que aprendemos a ocultar nuestras debilidades: copiamos de nuestros mayores una falsa seguridad, una autoridad, pocas veces sentida, para hacer juicios categóricos y contar medias mentiras como si fueran verdades.Lo peor de todo es que estas nuevas habilidades nos roban un poco de inocencia, nos convierten en peter panes desengañados. Esa es, creo yo, nuestra compartida infelicidad de crecer.

19 marzo 2008

una inquietud

Me inquieta un cuestión. No creo que al nacer seamos tablas en blanco sobre las que nuestro entorno va inscribiendo una personalidad, un carácter, un modo de reaccionar. Sin embargo, sí creo que el ambiente en el que nos educamos, los afectos que se nos profesan, las experiencias vividas o vistas, todo un cúmulo de azares, en suma, nos perfilan nuestro ser. ¿Hasta qué punto? Esto es más o menos subjetivo por lo que respecta a nuestra psicología pero, ¿y cuando se trata de nuestro modo de concebir el mundo? Pienso que, del mismo modo que aprendemos los elementos químicos, las capitales europeas o los autores aureos, aprendemos un modo de experimentar los afectos, de entender los sentimientos y de reaccionar. Entonces, ¿no es un poco falso creer que qeremos a alguien o que amamos a cierta persona? Si creo sentir amor, si experimento amistad hacia un compañero o un conocido ¿es el mismo amor que él siente por mí? ¿es su amistad la misma que yo le profeso? Sin entrar en diferencias históricas o culturales, simplemente centrándome en la comparación con los que me son más crcanos, no creo que sea así. Mi duda no de índole epistemológica sino vital: me pregunto hasta qué punto no nos condena esto a no entendernos nunca, y así, a la eterna soledad, a una total deseperación.
Quede claro que esto es una simple duda, no una afirmación categórica. La incertidumvbre es lo único que nos salva. En cierto modo es un tipo de esperanza. También existen las realidades ocultas. De eso hablaré, quizá, otro día, si estoy de humor.

20 febrero 2008

rupturas

en ocasiones "el sentimiento" crece tan rápida e intensamente dentro de uno que parece que se fuera a estallar de alegría,inmensidad, terror y ansiedad. Pero no, pasa un instante y lo olvidamos. la causa desaparece y casi parece que nunca existió. el paréntesis pasa y seguimos viviendo, anodinamente.

16 febrero 2008

jane austen

voy a ser hiperbólica: cuanto más lloro con una película, es que más me ha gustado. el otro día vi: "La joven Jane Austen" y creo que, ya volviendo a un registro neutro, lloré casi 3/4 de la película. me deshidraté. aun ahora, cuando la recuerdo, noto la tristeza oprimiendome un poco por debajo del cuello, como si el aire se recalentara y no pasara de allí.
no es simplemente que se trate de una historia de amor, un melodrama, y que ello me llevara a la lágrima fácil, no. creo que hay muchísimos más elementos que conjugados, atacaron mi subconsciente y esos son los que voy a tratar de rescatar. imposible, casi seguro, así que probablemente la mitad o todas las razones que exprese sean mentiras que yo misma me haya creído para tranquilizarme y creer que soy más racional de lo que nunca seré.
por un lado, me emocionó re-descubrir la precariedad en que vivían las mujeres hace años, cada día menos, gracias al progreso. las injusticias que estructuraban sus vidas, de todos harto conocidas, parecen pura ficción sólo un par de siglos después. en especial, de entre todas ellas, me enfureció el recordar la precariedad sentimental y vital a que se veían abocadas las mujeres que nacían escritoras (pq, como decía bioy, uno nace escritor, no se hace). el matiz agrava la situación: un pálpito vital y sincero impulsa a una escritora a realizarse en el oficio que es connatural pero sabe que, seguramente, por ello, se verá despreciada por la mayoría de la sociedda, ninguneada por gran parte de la misma, y tenida de "especial" por los ineptos que la rodeen. en muchos casos, se tendrá que disfrazar bajo el humillande seudónimo de un hombre. y deberá luchar internamente constantemente por reafirmarse en su valía frente a sí misma. en el caso de que todas estas condiciones se den, aun deberá confiar en que la suerte le depare la rara fortuna de encontrarse con un hombre de su agrado que la admire, no sólo por lo que es (o tiene, pq en aquella época los parámetros del amor eran diferentes) sino también por lo que aspira a ser, por su oficio y su condición de rebelde, de adelantada social.
todo ello se dada en jane austen, segun parece apuntar la película, tenía talento, tenía corage, tenía inteligencia, tenía tesón y sensibilidad. además, es ejemplo de la posibilidad de en una mujer se combine lo que algunos hombres, y mujeres, creen imposible: inteligencia, voluntad y feminidad. era decidida. tenía carácter. un paso por delante de muchas mujeres aún hoy. tenía claridad de vsiión, pero a ella se le añadía la humanidad. quiso. amó. y amó tanmto que fue capaz de lo que mejor demuestra el verdadero amor: poner al otro por delante de los propios intereses, más cuando se trata de una persona que vive tan intensamente, que experimenta todas las emociones con tal viveza.- esa es otra noción que siempre me he planteado:¿ se puede vivir más o menos intensamente la vida? y ¿depende ello del carácter? yo creo que sí, y me parece lo más triste del mundo la genrte que flota, que es como una seta en la vida.No hay cosa más apenante.

Pero volviendo a la película...oh! y la historia de amor de la película es tan bonita (como es mi blog me permito expresarlo así de simple, subjetiva y ñoñamente!) que me reafirma en mi convicción de que el amor, como todo, hay que vivirlo sólo cuando es de verdad. entre otras cosas por el respeto a uno mismo. por no estar mintiéndonos. pero también por el respeto al otro: estar con alguien por no estar sólo es un engaño a quien es tratado como animal de compañía, a menos que le otro acepte complaciente. en fin, jane no lo hizo así. vivió y actuó consecuentemente en el terrreno del amor. y, para más inri, lo plasmó todo, a modo de catarsis, en la escritura de sus novelas.
por último ya, aunque podría seguir divagando sin control, una mención tangencial pero muy importante acerca de la película. esta va referida al actor protagonista: James McAvoy. Es un ejemplo que demuestyra la importancia capital de una buena actuación para la credibilidad de una película. Es increíble la modulación de su personaje. Su capacidad interpretativa. Yo me he enamorado, lástima que sea de un personaje de una peícula. Siempre me quedará la creencia de que los amores platónicos, aunque más cobardes, son los más satisfactorios: tú los creas, los inventas y así, nunca te decepcionan.