27 noviembre 2009

thanksgiving


una de las tradiciones y marcas culturales inexistentes en España y que más admiro de este país es el día de hoy: 26 de Noviembre: el Día de Acción de Gracias.

para muchos estadounidenses es mucho más importante que Navidad. Se reúnen con la familia y comen pavo. Hasta aquí no hay mucho de asombroso. ¿No hacemos nosotros lo mismo el 24, el 25 o el 31 de diciembre?

lo que es más de apreciar es el ritual con que acompañan la celebración.
una vez sentados a la mesa, cada persona debe dar las gracias a aquello por lo que está agradecido.
me parece que, cuando la mayoría de nosotros nos pasamos la vida quejándonos por lo que nos "ha tocado" o por lo que "nos ocurre", pararnos un momento y reflexionar acerca de aquello por qué deberíamos estar más felices es una ocasión digna de imitar.

por supuesto, hacerlo todos los días y separarlo de la ocasión histórica a que se vincula sería lo ideal. pero ya que la aceleración cotidiana nos impide hacer ese esfuerzo y parece que no sabemos comportarnos sino guiados por aleatorias y pocas veces comprendidas fechas en el calendario, elegir un día cualquiera en el que no dejarnos llevar por la fácil desesperación del "sería mejor si...", es una razón mejor que cualquier otra para celebrar.

así que por todo ello, desde mi pequeño rinconcito y subjetividad, reivindico la reapropiación de la fecha para, vaciándola de todo su contenido ideológico de todo tipo, reinstaurarla como día de aquello por lo que su palabra realmente implica: el agradecimiento por lo que tenemos, por lo que nos hemos ganado, por lo que nos han dado, por lo que hemos encontrado o se nos ha aparecido. en realidad, siempre hay un poco de cada en todo lo que somos.

elijamos pues este mismo día al azar y dediquémoslo a agradecer de forma natural pero sincera todo aquello por lo que debemos estar felices de estar dónde cómo y cuándo estamos; ello es muchísimo mejor que los regalos de navidad. o casi.
porque para mí, descubrir que mis amigos, mi familia, mi suerte, mi trabajo, mi yo, mis oportunidades, mi vida, mis experiencias, mis desventuras, aventuras, fallos y suertes, todo lo que me han llevado a estar, tal día como hoy, en san louis, en mi apartamento, escribiendo esto, feliz como me siento, llena de esperanza y con ganas por descubrir que será, que me deparará y que haré mañana, es el mejor regalo que me podría augurar jamás.
y por todo ello me siento agradecida. lo agradezco, en abstracto y general.
y no tener que otorgarle ese beneficio a nadie en concreto sino a una serie infinita de personas y elementos es lo que lo convierte en más maravilloso, y más grande aún.

casi casi tan grande que la gracia no cabe, desborda en mí. y lo hace hacia un futuro.
aunque puede que mañana, por rutina, ya no me acordaré.

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