20 septiembre 2012

la esperanza se esconde en los rincones
y sabe esperar
pero no al que no corre
sino vuela,

pasa desapercibida
y hay que decelerar
para, como con las sirenas,
oir su cantar.

como ellas también,
está en peligro de extinción,
va quedando menos,
o se revela inferior,

pero alguna queda,
es seguro:
estamos aquí,
esperamos una señal,
una cualquiera,
cada día,
minúscula,
así
.

19 septiembre 2012

Ser Oso

Qué maravilloso ser oso,
echarse a dormir, por horas no, por meses,
pasar todo el invierno acostado y, al despertar, ser otro.
Porque no me cabe duda, cuando llega la primavera, el oso
ya no es quien era.
Antes que nada, tantos años resguardado del frío,
lo predisponen a una felicidad inconcebible.
Pero además, esos largos sueños,
esas horas infinitas de zen en otra realidad,
le ofrecen mil opciones y, así,
cuando despierta,
ve el universo como desde un caleidoscopio.

Yo lo sé, el dichoso,
en las horas en vela,
sólo se junta con los suyos,
con quienes caminan con él,
quienes lo abastecen de calor,
quienes, día tras día,
le dan la pata,
le ofrecen la garra,
le guían de vuelta.

Ya el oso no prueba.
El oso conoce,
y es que recuerda.
Sabe que el tiempo lo apremia:
se acerca si te necesita,
va a quien se le ofrece,
y si no oye nada,
se gira y no contesta.
Por eso sonrie tanto,
por eso nunca anda solo,
tiene todo lo que necesita,
viaja con los pies en el suelo,
y cuando sueña,
es de realidad: la que lo rodea. 

01 septiembre 2012

Duele.

Me sobrepasa.
Me penetra y duele.
La realidad.
Porque existe, se siente,
aunque no se conozca.
Y hace cerrar los ojos,
esos ojos que ya no ven,
que desde que se abrieron
se acostumbraron a la luz.
Pero es oscura esta realidad.
Golpea,
duele,
arrastra todo lo que se mueve,
hacia el punto muerto.
Y cuando empezamos a ver en ella,
nos cuesta distinguirla de los cuentos,
no queremos.

De esos cuentos que cada noche nos contamos para poder dormir.
Y que a veces ya no nos podemos dejar seguir creyendo.

Aunque lo intentemos. Porque duele. Dentro.

28 agosto 2012

Sigo

Cuando el tiburón me mordió el pie no sentí más que el dolor del miedo. La anticipación lo decía todo y, al final, todo quedó en nada. Perdí sólo un pie, pero seguí nadando.
Me voy quedando en sitios, en partes, antes de perderme.
Y si estoy en peligro, no lo noto, rodeada de olas que yo misma creo, no veo nada. Una nada que mañana será como los árboles que ahora huelo: un sol, una imagen, un sentimiento de tranquilidad, algunas voces, como en las películas. Artificio y realidad. El punto exacto donde aún vivo.

29 julio 2012

Solo un juego

Te busco,
os busco,
sueños que esquivais la noche.

Ilusa,
me aferro a lo que no se da.
Y aquello que camina,
se vuelve tan fino,
tan delgado,
transparente,
que vuela antes de que yo me presencie.

Y me sé realidad.
Por eso, solo
por eso solo
nunca nos econtraremos,
nunca
nunca jamás.

Y cuando miento,
me miento,
como ahora.
Pues sé que
solo tú que estás,
solo
aún no,
aquí,
que eres carne de futuros recuerdos,
carne, al fin y al cabo,
carne de realidad.

Y no hay más.
No habrá más.
Nunca jamás.
El resto,
como este poema,
solo es un juego,
pero un juego ya sin fuego,
que da lástima jugar.

Y ya se va haciendo tarde,
tarde para tí,
para él,
para el sueño,
la carne y también
para Peter Pan.
Tarde para todos,
tarde para una Wendy disfrazada;
sí,
demasiado tarde,
llegué tarde:
ya la veo marchar.

25 julio 2012

Annie Hall

El mundo va mal,
el mundo no va,
simplemente.

El mundo fuera,
y el mundo dentro,
se desmorona.

Sin sentido.

Y en días así,
cuando sus versos,
muchos versos
sociales
y existenciales
me hablan tan dentro,
intuyo la nada,
el abismo.

En días así,
casi ni Annie Hall
me puede salvar.

Macro y microcosmos,
sin sentido,
en ruinas,
irreconstruibles.

La soledad íntima de todos,
y la mano que ya nadie sabe dar.

20 julio 2012

No hay más.

nada más que esto. esto es lo que nos queda,
lo que se nos da.
palabras.
y gestos.
gestos, más que palabras.
y la palabra solo para esto.
para que de aquí, a tí,
se halle un camino.
pero también,
sí, hay más,
se me ha revelado en sueños,
de años y años que han sido míos,
y ¿qué más? me preguntas,
todo,
y nada.
lo mucho que es poco,
lo que se nos da
en el espacio,
ese que creamos
entre todos:
lo único que alguna vez poseeremos,
nuestra verdad:
que tú existes,
que estás cerca,
que yo estuve,
más o menos cierta.
que hay cosas
y nada,
quizá la duda,
que más da,
¿qué más da?

no hay más.

19 julio 2012

necesito sólo dos horas, a veces, sólo dos horas y es como si hubiera pasado página, como si me hallara a mil kilómetros del pasado, en otra dimensión emocional;
y pienso cómo será eso en el futuro, y hastá qué punto quiero dejar y olvidar;
y confío en un día poder elegir cuándo cerrar la puerta, cuánto Funes ser, en qué dirección recordar, que sea sólo un segundo, un centímetro, varios mares, y ya estar aquí, rodeada de mi paisaje favorito: con esas caras elejidas, a un ritmo diferente, dejándolo todo pasar.

pero no siempre se puede uno parar, parar en medio del mar.

15 julio 2012

el sexto

como si tuviera un sentido especial, el sentido, podríamos decir, de la personalidad, sabía qué personas acabarían conectando completamente, cuáles guardaban aún algún secreto en su amistad, o quienes nunca se darían a nadie, por miedo, por independencia esencial, por falta de necesidad o quién sabe, incapacidad nomás. lo sabía, lo sentía. quizá fueran los ojos, o alguna que otra sonrisa, a veces era la manera de abrazar, de pasar el brazo por el hombro si mirar, con sonrisa petrificada; podían ser también frases insustanciales, promesas para un futuro indefinido que nunca se hacía perfecto, cierta manera de caminar, una risilla demasiado nerviosa, o incluso la mera neutralidad.

pero ya no, perdido, completamente ido ese sexto sentido, la navegación por la vida se complicará. imposible saber ya qué conversaciones llevan a buen camino, quién recordará u olvidará dejando la huella de la nostalgia, cómo se mantiene impertérrita la mirada ante cualquier máscara, máscara para ellos, también, ya no sé si podré seguir siendo.

10 julio 2012

second chances

Recent events have taught me a lesson. Lucky number is number two. Not one nor three, but two.
It seems easy but it is actually a really hard number to get. How does one get neither too far nor not far enough from where one is supposed to be aiming at? (Especially when one does not really know there where he or she is trying to go). Well, I am telling you: it is impossible to know. Sometimes one gets lucky and achieves it. Most of times, one doesn't.

But luck is not enough. No, it is not. I am starting to learn what else it is that one needs in order to get to perfection.

First of all, good friends are necessary. I mean friends, or family, who tell you things for what they are, who try and help you, who look at the empty half of the bottle when you feel optimistic and tell you everything is going to be all right when you feel blue and down.

Secondly, one needs to persevere. What I mean is that even if it is great to live the present, the "here and now", it is even wiser to realize as soon as possible that each one of use will probably stick around for a couple or five decades more, and in order to do it happily, we all need to develop the "resistance" mode and never cease trying. Even if we hit a one, a three or a four, we still have time to one day get to number two. And odds are that in our experiences hitting the rest of the numbers up to hundred we will get to number two being better humans, whatever that means.

Finally, I have learned that one should not judge another person just influenced by first impressions, one needs to give the other always a second chance if he or she disappoints you, but only two chances, not three, three are way too many, by number three you can be sure you have already missed other three ones without even noticing, and, worse than that, you will forgive forever, meaning not to, angry about it, but helpless against the person that is constantly letting you down.

So, basically, two by means of two: hitting the right spot.
But if I am wrong, please, give me one as well.