16 marzo 2013

Ser otros, ser todos.

Me voy a crear un personaje, bien ostensible y eficaz,
seré quien quieras que sea, maleable, uno más.
Llegaré a todo puerto,
sonrisa en mano,
mirada tenaz.
Nadie sabrá nunca de dónde vengo,
quién fui,
a dónde voy:
espíritu libre,
              misterio,
no soy yo,
no eres tú,
ven, dime, atiende,
no pasa nada,
pasa la vida,
me da igual.
Seré veloz, flexible, como el aire.
Viviré en mi nube,
encerrado en mi torre.
Pasaré los días leyendo,
abriré una puerta,
seré ya otro personaje,
siempre amado,
              invisible,
tu reflejo,
el secreto que te habita.
No seré nadie,
sólo la sombra.
Y así me recordarás.

02 marzo 2013

Desandar, des-escribir

Tantas veces lo hacemos
escribimos, andamos
y volvemos atrás.

En la convicción total,
¿sabes tú bien por qué?
de que borrando así,
nos mantenemos puros
intactos
       pues no pesa el pasado:
volvemos a empezar.

La cruda realidad
desmiente la ilusión:
todo aquello que fuimos
y aún más lo que nos dimos
queda aquí
contigo, aún sin mí
disperso en lo que fuimos
imposible de evitar.

22 febrero 2013

Ella.

Pues por qué no sabría vivir sin ella,
porque a veces las razones no tienen un porqué,
son de piel,
y son los momentos en los que me preguntais
en ocasiones como estas cuando más dudo
de mi naturaleza
animal
como soy,
cuando soy, con ella.

Si soy, soy por ella.

A pesar de gravitar,
como la tierrra,
vuelvo al sol,
vuelvo a ella,
planetas tornando a mi derredor,
sin jamás tocarme.
Salvo ella.

Aunque nazca de las raíces,
como una planta,
y con sus fortunas me agradezca,
cuando camino,
sobre todo cuando camino,
ella me lleva,
me eleva,
me distrae,
me guía.
Conectada.
Siempre ella.

No obstante mis dudas,
más que nada,
por animal que sea,
me siento salvada
por ella.
Ella me diviniza,
ante mí,
me da alas,
para seguir sobre la tierra.
Y tira de mí a a lo hondo,
así me descubro cada mañana,
llevándome a ser lo único que verdaderamente soy
ya desde hace seis mil años,
constante sólo
ella.

Si es, yo soy en ella.









10 febrero 2013

Seis hoy.

Aparentemente cuando somos niños nuestro pensamiento nos induce a creer que todo aquello que deseamos, todo aquello que nuestra imaginación produce, puede volverse realidad.
Unos científicos de un país nórdico probaron cierto experimento y comprobaron cómo un grupo de alumnos de guardería se asustaba cuando se lo dejaba a solas en una habitación con una caja en la que, aunque se había comprobado vacía, les habían dicho que imaginaran contenía un monstruo. El mismo grupo de niños, sin embargo, sabiendo siempre que la caja estaba vacía, se acercaba a ella luego con excitación en cuanto tenían un segundo de soledad, para comprobar si de verdad el perro que habían deseado se había aparecido en su interior.

Bien, parece ser que yo, a mis veintiocho años, sigo en la etapa mental de los cinco. O peor.
Peor porque en las múltiples ocasiones en las que, por alguna razón perfectamente natural, la realidad no se desarrolla como yo hubiera querido o, más problemático incluso, la naturaleza no se amolda a mis deseos, sigo empeñada con todas las fuerzas de que soy emocionalmente capaz, no ya siempre por que lo que me rodea se flexibilice y retorne a la forma que yo le había idealmente otorgado, si no por que mi cabeza siga engañándose con eterna impaciencia contemplando la posibilidad de que mis expectativas e ilusiones se materialicen y, por fuerza de mi consciencia, un día lleguen a suplantar lo que también con mucha ardua insistencia trato de negarme, no ya a ver, sino a aceptar.

Hoy sin embargo, creo que cumplí seis. No únicamente porque me dí cuenta de que, digan lo que digan los cuentos, los deseos no se hacen jamás realidad, sino especialmente porque aprendí que abrir la caja, no ver nada y aceptar la nada tal y como viene, envuelta con sencillez, es la mejor noticia que uno puede confirmar y compartir. No hay ni monstruo, ni perro. Sólo una caja. Mi caja. Una simple y pobre caja de realidad.

06 febrero 2013

un deseo

Solo un deseo tengo para esta vida, uno pero bien ambicioso, irrealizable: leer, leer tanto y tan bien, sólo lo necesario, tanto tan necesario, cuanto sea necesario para alcanzar una de esas sabidurías relajadas, que le ponen a uno de acuerdo con la vida, sin cegarla, tranquilamente le muestran, y así me enseñaría a mí también, el arte del bien vivir: con placer, sin prisa, en el sabor de la intensa medianía.

02 febrero 2013

postmemorias: capítulo I

un día, día en que ya no sea yo, el pensamiento circular será una noción extraña a mi vocabulario, no sabré en que consiste extraer todo significado, sentido o lógica de la raíz original que me llevó a considerar algo, un problema; preferiré el no mirar, el no saber, el dejar de lado la posible verdad pues habré dejado de creer que existe, que se da, más bien, ella habrá dejado de tener fe en la razón; ese día, o quizá al siguiente (he perdido un poco la noción del tiempo en su historia) yo-ella aprenderá a no discutir ni enojarse por asuntos ridículos, a verdaderamente atomizarse, y reconocerse u olvidarse en un segundo más allá, cuando ya todo lo habrá olvidado y sólo quedará la tranquila sensación de que nada pasó, que esos eran otros tiempos, otra Irene, otra persona imbuida en lo perecedero, en lo más caduco de todo: la subjetividad amorfa de la auto-conciencia delirante, siempre en la cuerda floja; y un día, el día con mayúsculas, ese día de total revelación, bueno, parcial como siempre, paradójicamente parcial por absolutamente cierta, esa chica, o ya quizá otra, aprenderá a bailar, con todos, como todos, como muchos, inconscientes que sienten que no existe el presente, que no existió el pasado, que sólo queda un futuro abierto eternamente, brillante, pues nunca pasa nada, más que el tiempo, el tiempo inmisericorde, y dadivoso: la maravilla del dejarse ser en el presente futuro de alguien que no sabe quién fui yo.
 

25 enero 2013

Siento la angustia...

Siento la angustia anticipada de que mañana,
un día, el pasado será eso: pasado:
una página en blanco de nada:
la rutina, el día a día, monótono,
y mi recuerdo,
un saco sin fondo, apaleado por la desidia
de este silencio que me rodea.

Recordaré entonces sólo destellos:
una vaga sensación de comodidad me acariciará,
pero seré incapaz de encadenar secuencias,
de refinar detalles,
de describir historias:
viviré en el lujo de la abulia,
construida desde antaño, apacible, familiar.

Con el miedo, nuestros fantasmas habrán creado una muralla,
un camino: seremos felices,
sonreiremos,
pero jamás ya como ayer:
como en los breves momentos en que de verdad nos besamos,
cuando eramos románticos sin rubores,
y supimos qué era la valentía, sin saber.

Para poder escribir...

Para poder escribir
este poema
hace falta lograr
con el ojo de la mente
sin arrugas
ver.

Hay que dejarte atrás,
melancolía mía,
y recordar, recordarte
como ayer,
tu sonrisa,
mi tranquilidad.

Se debe también leer,
mucho, despacio y a gusto,
naufragar,
salir a flote,
y contemplar:
el porvenir.

Pero voy tejiendo,
mis palabras, sin ton,
al son de los latidos,
con cada paso,
hago lo que no debo,
y el poema,
es yo.

18 enero 2013

trivial

me gustaría escribir: que ha vuelto,
las cosas más triviales,
que me lo encuentro de vez en cuando en el baño,
que ahí me viene a mí también, la inspiración,
y tan pronto salgo, se va,
que también se van algunos amigos,
así, porque en realidad, quizá, nunca llegaron,
que tengo un cansancio acumulado,
de hacer lo que no quiero,
que se me pasan los días volando,
y cuando me encuentro,
o a veces lo encuentro,
de repente: podría, y me denetengo
por los segundos venideros,
que también pienso en la compra,
en el gimnasio,
no trato de ser universal,
ni sé qué intento,
me voy buscando y me voy perdiendo,
quizá me baste una conversación,
con varios, con un puñado
la verdad es que no sé por qué escribo,
que habré de averiguarlo.

16 enero 2013

the loneliest planet

Earth.
and we are just three here, or four, maybe ten. eleven if you count him as well.
but it doesn't matter, eleven thousand would be the same:
it is always only me,
and you stand here, in front of me,
alone as well, always,
besides without
because there is always only me.

we don't need to talk,
we are animals, you know?
touch me, just run with me,
across the valley,
lets reach the cliff,
and once we get there we will see.
Earth beneath our feet.

last night,
or was it a month ago?
maybe today we had a fight,
was it you,
or was it me?
absurd.
but I came back, quietly.
I know it was me: my voice sounded like silence.
and you accepted my hand, finally:
we were still so lonely,
so very me and me.
fragile.
on Earth.

and so, She disappeared again.