09 enero 2009

mi amigo

ya me voy cansando
y voy a empezar a cambiar:
escribiré hablando de otros
de la cosas, las piedras o del tiempo;
diré cosas como que un amigo me dijo...
y pretenderé que nada me ocurre,
me esconderé en mi ignorancia
y me disfrazaré de gris oscuro

ya me estoy cansando
de darme a conocer
de abrir mi cuerpo en dos
y que el médico no sepa qué hacer. 
"es sólo putrefacción" le digo
y él responde con un silencio,
ya me estoy cansando, pienso,
voy a escribir de un amigo

un amigo me dijo
que le dolía por dentro
que se sentía como un puzle
y escribía para comprenderlo.
yo le dije: eso no ayuda
y él me dijo que era cierto
pero al menos, añadió, le aliviaba el pensamiento,
escribía durmiendo y despierto
se contaba la vida poco a poco
e inventaba los huecos en negro,
sin embargo, tras unos meses, 
se le acabo el cuento
pero mi único consejo fue
que escribiera de un amigo
así el problema sería ajeno

la vida es ficción y viceversa

de tantas veces repetido ya carece de sentido. lo dices y suena a estribillo de canción de verano, a refrán de vieja, a mera frase hecha; sin embargo, es cierto:
 
literatura y vida son uno (2 en 1, como algunos champús);

no sólo porque la literatura se alimenta y crece de lo que nos rodea
sino también porque muchas veces la vida es tan lejana e intangible como la mejor literatura.

no voy a ocultar que sufro de cierto quijotismo, que para mí el Cid y Aragorn suenan igual de reales, que Shakespeare es igual de ficticio que Hamlet y que los griegos Platón y Aristóteles me suenan a patraña inventada por algún juglar medieval;

del mismo modo, muchas veces creo vivir la vida como si la leyera; me recuento lo que vivo y es como verme mientras actúo, como si me separara del resto y de mi misma por un cristal transparente desde el que los pudiera observar como sentada en butaca, pero una con la añadida diversión de la interactuación. 

No llego a comprender qué es exactamente lo que diferencia mis lecturas de la realidad que vivo, imagino y trato de comprender. Más aún, no comprendo qué importancia puede haber en marcar esa diferencia. Sólo en simbiosis pueden funcionar ambas. Y no tiene que ser únicamente literatura, la ficción al completo y la historia, más allá de lo político-social, nos hacen a cada uno; y nosotros mismos hacemos la segunda mientras re-hacemos la primera, porque el consumo de arte es siempre una nueva construcción personal del mundo y en ella la imaginación juega su gran papel. De modo que volvemos otra vez al principio: dos en uno, no hay salida ni marcha atrás. Solución: ¡disfrutar!

06 enero 2009

instrucciones para un día redondo

ponga en un cuenco profundo unas gotas de rayos de sol de ésas que se han colado por entre la persiana; eche en la papelera de reciclaje las legañas y los bostezos; añada una llamada telefónica (o un email, dependiendo de lo que tenga más a mano) de un amigo al que echa mucho de menos; mientras espera a que la sartén se caliente, ponga una pizca de su canción favorita y remueva. 
busque entre los libros del estante aquel que le dejó marcado durante años, recorte una página al azar y, tras leerla, añádala a la mezcla. 
algunos cocineros aconsejan añadir pétalos de margarita. la flor puede variar a gusto del consumidor. 
antes de que se le olvide, espolvoree la mezcla que sigue removiendo con kilos de chocolate en polvo, unas risas y granos de imaginación.
déjelo reposar unos minutos u horas, dependiendo de lo que precise su siesta.
al despertar, añada la cara bonita que le vino a la memoria durante el sueño y mézclelo todo con las manos.
puede ya meterlo al horno, sin embargo, si prefiere el plato más perfecto, añada una cucharada de amor propio, dos de no-hacer-nada, media de un paseosinrumbofijo, una pizquita de luces de navidad y un poco de aroma de mar.

recuerde que también el tiempo del horneado depende de la duración de su película preferida.
a la hora de servir, no lo haga: cómaselo todo enterito usando el método neandertal; mastique con la boca abierta y, eso siempre, límpiese con la manga.

03 enero 2009

otro hoy...

hoy me siento que no me siento. estoy alegre y enfadada y triste y contenta y nostálgica y excitada y sólo sé que no quiero escribir pero escribo y ya no me entiendo pero sigo intentándolo y sé que me repito y me muestro y me aburro y me odio y me amo y cuando esto se acabe todo seguirá igual y haga lo que haga todo seguirá igual y esta mezcla de sensaciones no es nueva pero la vivo como tal y ya no sé lo que sentir porque el cúmulo me agobia, me envuelve, marea y distorsiona y sigo tratando de poner un punto al tiempo pero él se acelera cuando menos lo necesito y parece no escuchar y cuando menos lo espero se detiene y me agobia con su morosidad pero sigo cabalgando en él y pese a la cámara lenta no entiendo otras caras porque están en otra dimensión y cuando escribo esto queriendo llegar a ellas me encuentro que nos separa un cristal, transparente pero de circo y así seguirá durante todo el trayecto y así seguiré yo también aburrida y divertida y feliz y decepcionada y enfadada y pletórica y arriba y abajo y abajo y arriba porque no hay manera de parar y no quiero parar.

31 diciembre 2008

3 propositos 3

en unas pocas horas, estrenamos año. nada más tópico. como tópico es el reflexionar acerca de los propósitos que con él trataremos de cumplir un año más.
como no creo que haya ningún problema ni demérito en el hecho de ser tópica, yo, en este, voy a ser sucinta y poco pretenciosa: sólo voy a tratar de cumplir tres tareas:
1. no tocarme (tanto) el pelo. fácil.
2. tomarme las cosas con más calma. hacer una a una y dejar que el resto de mundo discurra porque, por más que yo me angustie, no resuelvo nada con pensar en los posibles y esperar. este va a ser más difícil porque soy nerviosa de por sí y trato de controlar lo que me rodea de mil maneras diferentes, sin resutado, claro.
3. ("last but not least") intentar ser consecuente. 
con ello me refiero a hacer el esfuerzo por tratar a cada persona como se merece según mi propia escala de afectos. 
a veces, por miedo más que nada, soy amable con los supuestos amigos o conocidos que me tratan a patadas. lo hago simplemente porque no me conformo con la verdad de que no merecen mi respeto, porque les doy oportunidades sin fin, esperando una muestra de la bondad que les presupongo, o porque la rutina (histórica) de la educación me lo impone. 
bueno, pues del mismo modo del que voy a tratar de comportarme mejor con los verdaderos amigos, esos que me llenan con momentos estupendos en las circunstancias más insospechadas, que siempre están allí y que me acompañan aunque estén a miles de kilometros porque, aunque los vea de ciento a viento, siempre pienso en ellos cuando la ocasión lo merece, no voy a callarme con los otros. o quizá sí, quizá me calle y les pague con el silencio. no merecen de mi tiempo sobre todo porque dándoselo a ellos sólo se lo estoy quitando a tantísima gente con la que sí quiero pasar los ratos. 
que la vida es demasiado breve como para estar desperdiciándola con los injustos, desagradecidos, soberbios, amargados, hipócritas y necios. me quedo con los míos y con el resto por descubrir, que creo que más vale malo por conocer que malo conocido (y esto de las mentiras de los proverbios necesitaría otro post).
dicho queda.

24 diciembre 2008

la navidad del collige virgo...

...es un momento en el que, sea por costumbre, sea por su situación estratégica al final del año, la gente suele hacer balance del mismo.
Hace uno ni más ni menos estaba yo en el mismo lugar en que me encuentro ahora pero no era yo, era otra yo la que vivía dentro de mi cuerpo.
Sería sencillo y tópico decir que estos 365 días me han hecho más sabia, sería mentira. No me creo con más conocimientos: sigo viéndolo todo igual de borroso, pero lo que sí creo es que es otra persona la que lo ve así, o, al menos, eso espero.
Ahora miro al 24 pasado y, desde la distancia me veo ingenua y decididamente ciega. Sabía lo que quería pero no lo aceptaba y, por eso, me engañaba. Creo que está allí el origen de muchos de mis errores, de los cuales, no obstante, no me arrepiento porque, mientras los viví, los disfruté con total pasión.
De todas formas creo que este año y pensando ya en el que viene, voy a proponerme sólo una cosa: tratar de serme sincera y dedicarme con fuerza a conseguir lo que realmente deseo, sin perder el tiempo con los que no me quieren, con los que no interesan. 
Es decir, voy a tratar de disfrutar el presente, de cada instante, en una especie de Carpe Diem en el que, mientras tanto, vea con claridad el futuro así como el interior de mis deseos.
O quizá sea simplemente ese poder el que le pediré a Papá Noel. Nunca es tarde para seguir soñando.

16 diciembre 2008

otro doble

hoy es un día de esos en los que creo que mi salud mental está en peligro de extinción.
de la exultante felicidad a la lágrima desesperada, en un instante;
ambas, igual de objetivas, igual de reales.

me doy miedo al confirmar(me) esta otra cara del doble jekilheydismo  
lo peor es sé que tendría solución
si me tomara la vida con más calma
(pero nadie aún me ha enseñado cómo se come así)
y sigo devorando lo que creo males insuperables, maravillas sorprendentes

siempre así

13 diciembre 2008

un poema

me levanté y leí.
de repente, descubrí por qué me gusta tanto la poesía.
con los poemas ocurre como con los idiomas: uno no acaba de entenderlos completamente. 
siempre dicen algo nuevo, algo distinto y sorprendente. 
puedes imaginar su contenido mientras disfrutas de su forma,
complacerte en la pura exterioridad y recibir su mensaje de manera distorsionada pero subliminal,
creer en la falacia de que expresan lo que sientes, poner tus sentimientos en su expresión y descubrirte;
sólo su música, como la música de otro idioma, dice lo que nunca antes habías escuchado de tí.
lo que los otros dicen, así, te acerca al mundo a la vez que lo embellece, haciéndolo más que apetecible, e intocable a la vez.
y como con las personas, como con los idiomas, puedes volver a acercarte a los poemas siempre, y revivirlos, y sentirte de nuevo, otro, y sentirte, al fin y al cabo, que es lo que cuenta.

A mí hoy me ocurrió con este poema que quiero compartir:

El Contemplado (Salinas)
De mirarte tanto y tanto,
de horizonte a la arena,
despacio,
del caracol al celaje,
brillo a brillo, pasmo a pasmo,
te he dado nombre; los ojos
te lo encontraron, mirándote.
Por las noches,
soñando que te miraba,
al abrigo de los párpados
maduró, sin yo saberlo,
este nombre tan redondo
que hoy me descendió a los labios.
Y lo dicen asombrados
de lo tarde que lo dicen.
¡Si era fatal el llamártelo!
¡Si antes de la voz, ya estaba
en el silencio tan claro!
¡Si tú has sido para mí,
desde el día
que mis ojos te estrenaron,
el contemplado, el constante

Contemplado!


11 diciembre 2008

¿cómo es que hablamos por no callar? 
¿cuál es el problema de callar?
es sencillo y más satisfactorio.
uno no agota energía, recibe, conoce, permanece en el anonimato y nunca dice nada fuera de lugar.
pero no, imposible, algunas personas sienten una fuerza superior a ellas mismas que las empuja a pronunciarse incluso emitiendo juicios que no comparten o narrando hechos que no vivieron. ¿por qué? ¿por el simple placer de hablar, por el de escucharse?
seguiré investigando...

08 diciembre 2008

dra. jeckill

me han comentado que cuando escribo parece que esté siempre deprimida, que sueno oscura y pedante. Y es cierto. Es como si mi personalidad se desdoblara y apareciera una especie de Mr Hyde de mis adentros, cogiera el lápiz (apretara las teclas) y me suplantara por completo.
A la hora de hablar, tanto en clase como con los amigos me ocurre todo lo contrario: soy incapaz de expresar una idea de manera medio formal, medio seria.  Y no se a qué se debe.

De cualquier manera, quiero dejar constancia de mi consciencia de ello. Y diciéndolo así, quiero aprovechar también para remarcar que ese tono trascendental negativo que mis escritos pueden transmitir surge, en realidad, de mi incapacidad para darle el toque cínico que desearía. 

Por un lado, sí que es cierto que suelo sentirme más inspirada para escribir cuando estoy negativa. Pero no siempre es así. En otras ocasiones también desearía transmitir mi filosofía de vida. Creo que a pesar de todos los pesares, de todas las mierdas y problemas con que nos enfrentamos día a día, la vida es una cosa maravillosa. Quizá, exagerando, añadiría que precisamente por todo lo horrible, merece la pena ser vivida. Todos los malos momentos nos ayudan a apreciar más los buenos. Y éstos están en todas partes, aparecen en cualquier momento, por sorpresa, todos los días. Por eso creo que, si se vive intensamente, es increíble vivir. ¡Menuda redundancia! Pero sí, esa es mi idea. 

En este momento, por ejemplo, no cambiaría apenas nada de mi vida. Algunas cosas claro que creo que podrían mejorar pero el simple hecho de que eso sea así, lo hace aún más perfecto porque me da algo en lo que enfocarme, una meta en la que pensar. Así que, paradójicamente, la imperfección vuelve mi vida perfecta. Y sé que probablemente mucha gente no querría tener la que yo tengo, ni vivir dentro de mi cabeza, pero yo no la cambiaría por nada en el mundo. 

Este último semestre ha sido estupendo. Todo lo experimentado ha sido increíble. Lo bueno, lo duro, lo malo y lo mejor. Todo junto. No sé qué habré aprendido o desaprendido, no sé en qué habré cambiado, pero no me importa, el balance es más que positivo. Ha sido duro, ha sido muy intenso pero ha sido vivido cada uno de los segundos, como si exprimiera todo lo que me podía dar.

He conocido tanta gente estupenda, he leído, visto, aprendido, de tantas fuentes diferentes que ahora mismo tengo miedo de que se acabe y tengo también miedo de lo que viene. Si es peor, va a decepcionarme, pero si es mejor no sé cómo lo voy a poder soportar. Por eso estoy agarrando este momento con el pecho, manteniéndolo allí y disfrutándolo, esperando que se alargue, que se modifique, que mejore en lo que aún podría pero que, en esencia, siga siendo tan potente como yo lo siento ahora.